viernes, 13 de abril de 2018


MEDIO AMBIENTE, PARTICIPACIÓN Y  EMPRESA CUATRIPARTITA
por: Adalberto Tadeo Steinfeld
Para: Revista de Derecho Ambiental - Universidad de Palermo


ABSTRACT
La relación empresa-sociedad como área de definición de políticas sociales, pareciera ser una noción reciente del mundo.
Al igual que desarrollo sustentable y capital social, se evoca la necesaria toma de conciencia de una perspectiva a largo plazo que contemple la construcción de valor para los accionistas y para el resto del conjunto de actores sociales que están ligados al contexto de actividades empresarias.
El concepto de Empresa Cuatripartita, propicia el desarrollo simultáneo de empresa, Estado, personas y sociedad, preservando el medio ambiente a través de la misma acción, con pautas de transparencia, ética, anticorrupción y triple rendición de cuentas.

RESUMEN
Es necesario modificar los vínculos institucionales, donde prime la transparencia de gestión, ética y nobleza de actitudes, rendición de cuentas  y prácticas de anticorrupción.
Pensando que el mal es solo culpa de los demás, no asumimos propia la crisis de valores y de cultura, de instituciones,  sentimos la frustración de no considerarnos representados.
              No alcanza el cumplimiento formal de la legislación,  ni poner a resguardo el interés patrimonial, muchas veces con poco disimuladas prácticas corruptas.
Solo podremos superarnos mediante la integración entre todos los sectores en función del desarrollo de Nación, región y personas, donde cada uno cumpla un rol interactivo, sin menoscabo ni desentendimiento de la ineficacia para resolver los conflictos sociales.
Es hora de repensar el futuro, asumiendo la cuota-parte que a cada uno de los actores sociales nos corresponde y actuar en consecuencia. Donde con orgullo podamos exhibir que ha cumplido sin dilaciones quien estaba obligado a hacerlo y ha sido generoso quien, asumiendo el compromiso de dar y pudo realizarlo.
Y en el ejercicio combinado de libertad y voluntad, sentirnos artífices del crecimiento generacional de valores y saberes, en un sano equilibrio de derecho, obligación, agradecimiento y responsabilidad.
La nueva visión de “hacer empresa” debe ser vista como otra forma de construcción social. Expresión colectiva autorizada a proclamar el objetivo lucrativo /rentable generando  bienes y servicios, mediante un contrato económico y social, donde el beneficio es tomado  como un medio. Organización social que tiene permitido generar sus propios recursos, para redistribuirlos con su propio criterio, pero donde la rendición de cuentas le exige equilibrar sueldos justos, compromiso comunitario, regalías y reinversión, que garanticen sustentabilidad. Reconociendo que su vida económica, no es más que una parte integrante de la vida social en que se desarrollan sus miembros.
Desde “La Empresa cuatripartita”, basados en prácticas de Responsabilidad Social Empresaria, como visión de interrelaciones humanas, desde el principal ámbito comunitario, que moviliza: Capital, Trabajadores, a ONGs (como organizaciones representativas de particulares intereses de la sociedad) y  Estado, propiciamos un modelo organizacional, productivo y social, conviviendo, desarrollándose, creciendo y complementándose simultáneamente a través de la misma acción.  (348 palabras)
             

¿Quién duda que necesitamos un cambio sustancial en la forma que venimos ejerciendo la ética en el desarrollo, superando la autocomplacencia y adoptando un mayor compromiso con la transparencia de nuestras actividades, previendo perjuicios, rendición de cuentas, anticorrupción y diálogo activo?
¿Nuevo orden social o diferente filosofía de vida individual y corporativa?
El mundo en que nos formamos, se fue organizando mediante la globalización arrolladora, dándonos cuenta, con el correr del tiempo, que algunos pocos disfrutan los beneficios en un plano inclinado imposible de subir para los que están abajo y riesgo extremo para los que se encuentran en el borde de su límite social.  
En la sociedad actual no se dan debates de fondo o solo lo forjan intelectuales, con su contribución que pasa inadvertida. Hoy los tiempos obligan a hacer esfuerzos para revalorizar el rol y definir estrategias de vinculación entre sectores que en otro momento se pensaban  irreconciliables o que se separan por intereses mezquinos.
Las sociedades más antiguas no necesitaban de normas jurídicas sustentadas en disquisiciones filosóficas demasiado profundas. La ley del más fuerte y el ojo por ojo, diente por diente, fue cediendo espacio a las argumentaciones de origen divino en civilizaciones más vanguardistas. Las sucesivas etapas históricas fueron pasando de un derecho excesivamente primario a las primeras regulaciones al comercio y a la convivencia en los incipientes centros urbanos, y de estas, a normativas más elaboradas que permitieron justificar el origen del poder de los reyes y también sus límites.
En nuestras organizaciones, todavía  tenemos una cultura patriarcal y verticalista. Autoritaria y egocentrista, donde el CEO, presidente, secretario general o jefe, pretende ser quien ostenta el poder y manda. La segunda línea debe acatar sin discusión, por conveniencia u obsecuencia, ejerciendo un rol de abastecedor y vigilancia del cumplimiento de objetivos, mientras los de menor jerarquía, solo deben obedecer, más allá de lo que sientan, necesiten o aspiren.
Criterio patronal obsesionado por la tecnología, fusiones, procesos de reingeniería, medición de incidencias y reducción de costos operativos o laborales. Totalmente alejado de la necesidad popular y la ventaja del convencimiento colectivo. Donde reducción de riqueza y bienestar del grupo dominante, repercute en pérdida de empleos y precariedad de los trabajadores.
El mundo está formado por gente con valoraciones en crisis moral. Donde un grupo aceptó silenciosamente las reglas que regula e impone el llamado mercado, disimulando la avaricia y la codicia desenfrenada y la mayoría da prioridad a la familia, los amigos, los valores.
Nuestro desarrollo colectivo se va construyendo en forma aserruchada, evolutivo y por momentos involutivo, a partir de prácticas sociales y sofismas que circulan entre los hombres. Incorporando elementos que marcan la conciencia pública, en un proceso de valores, como resultado de transformaciones, producto del choque de culturas diferentes.
              Hoy no existe margen para el retorno del Estado benefactor y en la conducta que se elija, conjuntamente con la responsabilidad de la dirigencia política, social y fundamentalmente empresaria, como promotora de vínculos entre el capital y las herramientas para el desarrollo, podrá ser la motorizadoras de corrientes de bienestar mediante el progreso interno de los países, las regiones y las personas.
Quien no reconozca que los problemas sociales están cada día más entrelazados, deberá asumirse como  factor desencadenante de conflictos y rechazo social. Donde la salud, el nivel de empleo, la educación, la distribución de riqueza, el desarrollo económico, la creatividad  y la eficiencia productiva, están ligados a la capacidad de quienes conducen y saben despertar entusiasmo y esperanza tanto de inversores como de empleados  dependientes, logrando su involucramiento.
              Adversa ha sido la práctica de la maximización de ganancias a ultranza, la publicidad agresiva de bienes superfluos, la explotación indiscriminada de recursos naturales,  la incentivación a la corrupción y la ventaja desleal sin importar consecuencias, para desconocerle tener gran parte de culpabilidad de la crisis de valores que atravesamos.
Sistema mundializado que planteó el éxito circunstancial y la felicidad privada, caracterizada por el aislamiento, la soledad y la ruptura de las relaciones sociales. Felicidad - Libertad que al asumirse inalcanzable para la mayoría, se transforma en un sueño, que deriva en una causa y combate individual diario contra la impiedad del sentirse excluido o discriminado.
No puede condenarse a quien, por no haber sido favorecido en el prorrateo de la riqueza, cuando escucha hablar del tema, se le generan muchas dudas y suspicacias ante expresiones o actitudes de personas representativas de cualquiera de los sectores que, en su gestión dirigencial o particular, han sido co-responsables de crisis, prácticas y conductas nefastas, que han perjudicado a muchos y aun hoy ostentan el producto de la mala distribución ejercida.
La competitividad sin límite ni ética, la reducción masiva de personal,  los cierres de fábrica, la falta de trabajo y los bajos sueldos, cercenan derechos a un amplio sector y facilitan enquistar resentimientos e intolerancia.
La puja producida por un reparto desigual de la riqueza generada, de la que todos somos partícipes, nos acerca peligrosamente a reacciones desenfrenadas, resentimientos y confrontaciones recurrentes. En el zigzagueante y consecuente desarrollo económico, aumenta permanentemente el número de víctimas sociales y excluidas laborales, cautivos en un medio que le es hostil, sin poseer las herramientas que le permitan sobrellevar cualquier tipo de crisis.
Para ello, se hace importante y hasta irrenunciable entre todos, transitar intelectualmente nuevas ideas y caminos alternativos para la resolución de incógnitas que satisfagan las naturales y simultáneas aspiraciones, obligándose mutuamente a posicionarnos de modo diferente a los actuales criterios de dominio o sometimiento, modificando esas conductas, tendiendo a la complementación.
Somos consientes que la obtención de una organicidad diferente como la propuesta, será alcanzable, si de cada uno de los partícipes, se obtiene el compromiso de involucrarse y contribuir en forma sustantiva, según las capacidades, idoneidades y esfuerzos personales.
La desconfianza, los malos ejemplos, la inseguridad, las desigualdades y la exclusión, nos han vuelto aun más individualistas y recelosos del viejo orden y de la autoridad. Las ideologías y doctrinas políticas o sociales adquieren valor irrelevante si no satisfacen necesidades primarias de los ciudadanos, promovidas por medio de líderes mediáticos y motivadas por estudiados métodos publicitarios y análisis de mercado.
Mientras el desarrollo se sienta inequitativo y la acumulación de un sector sea groseramente desigual, la inexorable confrontación que se produce entre los hombres, prioriza  la necesidad de replantearse la búsqueda del equilibrio que permita que los beneficios, lleguen a la mayor parte de los habitantes, con justicia.
Tendemos a pensar que el Estado es el otro, que el mal es solo culpa de los demás y por lo general está en su cúpula, olvidándonos que es la expresión colectiva de una sociedad. No debiéramos  sentir ajena la crisis de las instituciones, de valores y de cultura, ni concebir la frustración de no considerarnos representados y agruparnos sectariamente.
La capacidad regulatoria que el Estado asumía en el viejo modelo, debilitado por el poder arrollador de ideas impuestas por grupos e intereses económicos, se ha reducido  y modificado en sus responsabilidades, aumentando la desconfianza del hombre común. Ya no da el buen ejemplo ni fomenta otro tipo de relaciones entre los actores sociales. La corrupción, el nepotismo, la ineficiencia, el clientelismo y la mediocridad, marcan la necesidad de generar una mejor calidad institucional.
Si a través de dar trabajo, se pensaba que se contribuía al mejoramiento y crecimiento  generacional, los abusos, el trabajo infantil, la confrontación y el desinterés por el otro, nos ha llevado a extremos riesgosos de puja por la subsistencia.   
              Ya no alcanza el cumplimiento formal de la legislación de cada país, poniendo a resguardo solo el interés patrimonial de las empresas, muchas veces con disimuladas prácticas corruptas,
Es mediante la integración entre capital, trabajo, sociedad y Estado, en función de un desarrollo de Nación, donde cada uno cumpla un rol interactivo, sin menoscabo ni desentendimiento de la ineficacia para resolver los conflictos sociales. Disminuyendo el constante aumento de la brecha entre sectores pudientes, clase media, desocupados y excluidos, con sus distintos intereses y necesidades insatisfechas.
              Ya  pocos están interesados en ser factoría del imperio y se desconfía de su política imperativamente impuesta, y mucho menos sin democracia ni participación, sin justicia ni bienestar. Solo prima el lograr la igualdad de posibilidades que permita al hombre común su desarrollo genuino y constante, asegurando el presente y futuro, reconociendo su capacidad creadora en libertad y seguridad, a través del mejoramiento generacional.
Aunque no se puede ser ingenuo de pensar que, en forma espontánea los inversionistas, los trabajadores sindicalizados, las organizaciones de la sociedad y las estructuras burocráticas del Estado, logren encolumnarse disciplinadamente en procesos de bien común, en el mundo, la sociedad exige cada día más transparencia, reducción de costos políticos, preservación de los recursos naturales, desarrollo y gestión de los recursos humanos, reclamando a las empresas su derecho a la información, midiendo y comparando enfoques y resultados diversos.
Es hora de repensar el futuro, asumiendo la cuota-parte que a cada uno de los actores sociales nos corresponde y actuar en consecuencia. Donde con orgullo podamos exhibir que ha cumplido sin dilaciones quien estaba obligado a hacerlo y ha sido generoso quien, asumió el compromiso de dar y pudo realizarlo.
Y en el ejercicio combinado de libertad y voluntad, sentirse artífice del crecimiento generacional de valores y saberes, en un sano equilibrio de derecho, obligaciones, agradecimiento y responsabilidad.
Todos sabemos que los grandes procesos de transformación cultural, no los ha motivado y realizado un solo actor social, sino que surgen de coaliciones inclusivas de actores plurales, donde todos resignan algo. Aunque la visión de la vida del hombre actual nos conduce a preguntarnos si quienes ceden lo hacen: ¿por conveniencia, miedo, ignorancia o estupidez?
Adquiere vital importancia el reconocimiento que toda organización, inclusive la empresaria, esta compuesta por hombres, con sueños, aspiraciones y valores. Donde el capital social con sus normas de comportamiento cívico ha generado la capacidad de aliarse estratégicamente, generando confianza, fijando objetivos superadores en acciones de cooperación y solidaridad y llevando adelante emprendimientos que hacen al bien particular. Participando en definitiva, de la evolución de la sociedad, de la cual toma conciencia que es parte del bien común.
              Es imprescindible potenciar otras formas de ver y medir el capital, abarcando activos naturales, activos producidos y capital humano. Sin discutir propiedad privada ni poder de decisión, proponemos “La Empresa Cuatripartita”, como visión de interrelaciones humanas, del principal ámbito comunitario, que moviliza: Capital, Trabajadores, ONGs y Estado, conviviendo, desarrollándose, creciendo y complementándose simultáneamente a través de la misma acción.
Construcción  progresiva de un espacio interno y una perspectiva integradora que proporcione la asistencia de la visión de Responsabilidad Social con ópticas diferentes pero concurrentes (empresaria, sindical, de la sociedad y gubernamental). Facilitar, en oportunidad del planeamiento o toma de decisiones, la información fidedigna y conocimientos en temas puntuales, permitiendo superar barreras y desconfianzas mutuas, garantizando una natural instrumentación de políticas.  Mediante Comités Internos participativos, suministrar  información, producto del análisis y seguimiento de la comunidad, satisfaciendo necesidades puntuales, compartiendo experiencias, fomentando el intercambio de saberes y opinión, potenciando y difundiendo prestaciones y acciones que beneficien a todas las partes involucradas en la misma acción.
Si bien la corriente de Responsabilidad Social es pluri-sectorial y tiene aristas de incumbencias propias en cada uno de los actores sociales, es la Empresa quien debe asumirla con mayor compromiso, por ser ella la vinculante directa con el desarrollo de las personas mediante el empleo, digno y con paga justa, la calidad de vida de sus consumidores, a través de productos de buena calidad, precio justo y buen servicio. Es quien debe facilitar, a través de  la transformación de la naturaleza vinculada a su actividad, la preservación del medio ambiente y el ecosistema. Colaborando en forma pública y continua con políticas públicas. La que con prácticas transparentes y justas ejercita el comercio, induciendo a su cadena de valor, en función del bien común y las necesidades estratégicas de las comunidades donde se desempeña, propiciando desarrollo a través de su involucramiento.
Por ello, y por considerar en consecuencia que es la más elemental y directa de las fuentes de interacción humana contemporánea, analizamos desde allí, la necesidad de las relaciones intersectoriales ligadas a la empresa. Desde la evolución de la organización productiva del trabajo y las posibilidades inmediatas de interacción entre sectores representativos de la sociedad, en contacto directo y defensores de genuinos intereses comunitarios.
              La relación entre empresa y sociedad como área de definición de políticas sociales, pareciera ser una noción relativamente reciente en el escenario mundial e incipiente en el local. De la misma manera que la noción de desarrollo sustentable y capital social, que evoca la necesaria toma de conciencia por parte de las empresas de una perspectiva a largo plazo que contemple no sólo la construcción de valor para los accionistas, sino para el conjunto de actores sociales que están ligados directa o indirectamente al contexto de la actividad corporativa.
Esto significa un cambio en el paradigma de intereses de la empresa que ya no sólo debe rendir cuentos en lo económico por resultados y satisfacciones a corto plazo a sus accionistas (“shareholders”) sino también por su comportamiento ético y conducta medioambiental, al conjunto de los actores sociales: trabajadores, sociedad civil, consumidores, sector público y proveedores (“stakeholders”). Construcción social llamada “empresa” que asume su compromiso con la sociedad donde ejercita su negocio y a la que le restituye el reconocimiento legítimo de su plusvalía. Con sensibilidad y capacidad de respuesta a personas, grupos y organizaciones que puede afectar por sus operaciones empresariales.
Esta nueva visión de “hacer empresa” debe ser vista como otra forma de construcción social. Expresión colectiva con fin determinado, autorizada a proclamar el objetivo lucrativo/rentable mediante la generación de bienes y servicios para toda o parte de la sociedad, mediante un contrato económico y social, donde el beneficio no puede ser tomado como un fin, sino como un medio. Organización social que tiene permitido generar sus propios recursos, para redistribuirlos con su propio criterio, pero donde la rendición de cuentas le exige equilibrar sueldos justos, compromiso social, regalías, y reinversión, que garantice sustentabilidad, reconociendo que su vida económica, no es más que una parte integrante de la vida social en que se desarrollan sus miembros.
              Y en un ámbito de respeto y reconocimiento mutuo de las diversidades, con tolerancia y consensos, sin desconocer el interés por transaciones económicas eficientes, usufructuar con mayor justicia, los beneficios obtenidos, mitigar y reparar los daños producidos y mediante la creación de valores, conformar una viable y feliz comunidad equilibrada.
Este reposicionamiento  social del mundo corporativo, exige del mismo, un compromiso de acción claro a favor de la creación de paternariados sociales que se inscriban en el mejoramiento sistemático de la calidad de vida de las comunidades. Aprovechar los conocimientos, habilidades, gestión de riesgos y visiones empresarias, priorizando el interés de la comunidad. Manera “de hacer” y “ser empresa”, que debiera ser la base de sustento de toda conducta con que se denominase  Responsabilidad Social Empresaria (RSE) o Empresa Ciudadana.
En la actualidad, considerar una buena relación entre empresa y sociedad con prácticas altruistas, es simplemente ingenuo. De toda inversión, es sano que se quiera obtener beneficios, pero se logrará, si la empresa comienza a ser reconocida como un ciudadano confiable y responsable socialmente, como alguien que tiene los mismos valores de los que están cerca. Así, si la empresa demuestra ser sensible a las preocupaciones de los miembros de la sociedad, esta naturalmente le otorga legitimidad y lealtad de sus consumidores, favoreciendo a la elección y consumo de sus productos. En concreto, estar cerca y ser parte activa las hace más competitiva.
La nueva empresa debe asumir fervientemente su responsabilidad corporativa ante sus empleados como patrono; ante sus clientes y proveedores como socios comerciales; ante los inversores como administrador fructífero. También debe reconocer que está  vinculada a su entorno social de forma directa: como conciudadano en cada uno de sus centros productivos o comerciales y de forma genérica como miembro de la comunidad.
Ello, contribuirá al reconocimiento social, ganado con la confianza despertada, que hace a una empresa diferenciarse del resto y permite imponer su estirpe, garantizándole subsistencia en el tiempo.
Honra y honor que parecen perdidos en la crisis ética y dignidad de una sociedad materialista, enferma de poder, corrupción e impunidad, pero también acosada por el delito, la inseguridad y la muerte, provocada por aquellos excluidos económica y moralmente, que ella misma generó y ahora tiene la obligación moral de contribuir a su re encauzamiento.
No es solo exigir del Estado la recuperación de su rol protagónico, productor y disciplinador, ni abogar por las libertades de la propiedad privada y la ética de las empresas como se garantiza facilitar el desarrollo a las personas y el crecimiento de la comunidad, que le permita salir de la chatura y la mediocridad
Ello, debe ser llevado adelante mediante un comportamiento ético en los negocios, involucrada en prácticas honestas y transparentes, estableciendo altos estándares de proceder para con sus empleados y ejercer un control ético en los niveles ejecutivos y de su cadena de valor. Manteniendo un diálogo genuino que explicite los valores de la organización respecto de:
- los inversores, brindando un adecuado retorno sobre sus aportes económicos, que los deferencie de criterios especuladores.
- los consumidores, respetando sus derechos, ofreciendo productos y servicios de calidad y proveyéndoles información verdadera y útil, a precio justo.
- los proveedores, involucrándose con ellos en prácticas de comercio transparentes, coadyuvando a su crecimiento y sustentabilidad de los emprendimientos.
- los empleados, promoviendo un entorno de trabajo amigable, involucrándose en una gestión de recursos humanos responsable, estableciendo un sistema de resolución de conflictos, justas remuneraciones y recompensas equitativas, manteniendo con ellos una comunicación abierta e invirtiendo en su desarrollo, personal y social.
- Compromiso con el medio ambiente: mostrando intenciones de desarrollo moderando el impacto ambiental negativo que genere, a través de programas de reciclado, tratamiento adecuado de residuos, auditorías ambientales, etc.
- la comunidad, invirtiendo en ella e impulsando una relación recíproca entre ésta y la corporación. Contribuyendo con políticas públicas a erradicar la desnutrición infantil, la mortalidad  materna y distintos males sociales.
Para ello, con un orden más justo, donde se pugne por erradicar la corrupción, la burocracia retrógrada, no existan oportunidades desiguales,  es como lograremos crecer generacionalmente. Capacitándonos, auxiliando a los rezagados y colaborando con los más hábiles y talentosos, buscando alcanzar un estado de convivencia que permita sentirnos artífices de una felicidad sustentable y duradera donde: el capital financiero este puesto al servicio productivo y no a la ya conocida especulación, egoísta y codiciosa; el capital humano, sindicalizado, coordinando, involucrado y sintiéndose parte de las empresas. Respetando las diferencias. Aceptando las responsabilidades; las organizaciones de la sociedad con transparencia y participación, defendiendo y promoviendo el genuino crecimiento de los intereses que representan.
La dificultad de superar prejuicios, antinomias y raigambres culturales, sin un consenso previo de objetivos y  procedimientos, no puede limitarnos a pensar ilusoriamente que, solo la práctica habitual y progresiva de intercambio de ideas y experiencias,  mediante el diálogo, nos permitirá enriquecernos y transformar progresivamente la concepción de las relaciones entre micro-emprendimientos o PyMEs, y su necesidad de ser insertadas en el encadenamiento productivo regular de una gran empresa.
Para cimentar un desarrollo sostenible, es necesario modificar criterios culturales de dominio por los de cooperación. Desarticular antojadizas condiciones de ventajas o privilegios y construir vínculos, de los que todos se sepan, y se sientan parte.
El Estado debe objetivamente promover la ejercitación de “Responsabilidad Social”, para lograr el compromiso que repercuta en todos los ámbitos. Propiciando progreso económico local y regional a través de su involucramiento e integración, mediante honestidad de procedimientos, nobleza de actitudes y  transparencia de gestión, como prácticas habituales de relaciones y ejercicio de poder gubernamental.
Desde “La nueva empresa, la Empresa cuatripartita”, libro de mi autoría, basados en prácticas de Responsabilidad Social Empresaria, propiciamos  un modelo organizacional, productivo y social, como visión de interrelaciones humanas, desde el principal ámbito comunitario, que moviliza: Capital, Trabajadores, a ONGs (como organizaciones representativas de particulares intereses de la sociedad) y  Estado, conviviendo, desarrollándose, creciendo y complementándose simultáneamente a través de la misma acción.  (3513 palabras)
Flores, 19 de Mayo de 2010.-


Sindicalismo y RSE

Varias son las entidades sindicales que vienen desarrollando o practicando el tema de RS desde algún lugar de su institucionalidad y más allá de sus obligaciones estatutarias y objetivos institucionales.
A las limitaciones, deficiencias y vicios naturales en el ejercicio de la actividad sindical que condiciona la lucha del día a día, ante las injusticias, atropellos y todo tipo de egoístas violaciones que parte de algunos inescrupulosos empleadores, se limita la posibilidad de diálogo y crecimiento mutuo, impulsada desde los trabajadores.
Sin perjuicio  de capacitarnos y fomentar una indiscutida ocación sindical, debe tenerse la visión de crear comisiones de trabajo con los delegados gremiales, en especial de Investigación y Desarrollo Sindical, Ética y trabajos de exploración gestando la experiencia de intercambio con una tercera línea sindical que busca una autentica relación entre pares, que ayude a superarnos y contar con mas y mejores herramientas. No solo para defendernos de los abusos, sino además, para posicionarnos hasta conseguir ese lugar en una sociedad más justa, donde todos por igual seamos los receptores de los beneficios y adelantos que vemos en parte de la humanidad conseguir y en contra de una propaganda adversa, muchas veces cimentada por los propios malos ejemplos y conductas.
Dejar de ser espectadores pasivos de las decisiones de cúpulas para asumirse partícipes activos en las definiciones políticas de las cuales muchas veces, se les niega a sectores críticos o contrarios a la obsecuencia al grupo conductor, empresario o sindical.
Es practicar la lucha por la libertad y la realización de los de abajo, dada en el respeto como personas que como trabajadores nos merecemos, junto a la justicia social y la igualdad de posibilidades. Es la búsqueda de una sociedad superadora que deje atrás viejos dogmas que se identifican como una organización autoritaria, mezquina y en el mejor de los casos ordenada, a favor de los que mas tienen, que son los que de alguna manera ostentan el poder.
Y aunque no les guste a muchos empleadores, y también a muchos compañeros dirigentes, eso tiene que ver con ponernos a pensar y participar a la par. Procurando capacitarnos, aprendiendo a no dejarnos engañar e involucrarnos en lo que creemos y contribuimos a construir. Así, a grandes rasgos, deberíamos analizar la evolución del trabajo y nuestras posibilidades inmediatas de mostrar la raíz y las actividades que ellas motivan, para mejorar nuestra acción común sindicalizada, necesarias para ubicarnos, saber donde estamos, quienes y cuantos somos, a donde vamos y donde queremos ir.
Incursionando en lo que hasta ahora vienen manejando con exclusividad las cúpulas orgánicas de los sindicatos, muchas veces a través de compañeros que han logrado con su esfuerzo hoy ser profesionales universitarios, debemos asumir el desafío de explorar nuevos espacios  y analizar los asuntos internacionales y hechos que obligan a analizar el futuro próximo.
Así vemos que las principales centrales sindicales internacionales se han unificado, superando diferencias, proponiendo una acción común contra los abusos, invitando al resto de los sindicatos del mundo a seguir su ejemplo, con la suspicacia a superar si esa actitud esta  motivada por valores para mejorar las condiciones de vida y el reparto equitativo de la riqueza que generan los trabajadores o el interés de las burocracias empujadas por apetencias empresariales.
Esas mismas empresas que estrechan filas bajo falsos compromisos de “ciudadanía corporativa” contra el avance “asiático”, con culturas y procesos productivos diferentes pero más ventajosos. Gobiernos que promueven mediante el “trabajo decente”, aquellos principios comprometidos en OIT hace 60 años atrás. Las ONGs de consumidores y ambientalistas, dirigiendo casi en soledad sus denuncias públicas ocupando un significativo espacio de acción por el bien común, sin transparentar la fuente de sus recursos. Mientras nuestro sindicalismo, en un chato protagonismo, se distrae en un modelo sindical único, con ancestrales diferencias que solo han servido para disgregar, desinformar y contribuir a una política de explotación y sumisión, o en mezquinas disputas de encuadramiento sindical, donde se posterga la discusión política por la distribución de la riqueza que generamos y la dependencia intelectual a los gobiernos de turno.
 Suponer que se pueden modificar los egoísmos, las ambiciones desmedidas, la corrupción o la prepotencia de los hombres que lideran empresas u organizaciones, puede sonar utópico, aunque en el doble discurso se pregone la intención de emprenderlo.
Asumirse partícipe de una causa que pretenda alterar viejas estructuras, corre el riesgo de ser considerado por la gran mayoría como incrédulo, ingenuo o absurdo idealismo, en épocas donde el daltonismo ideológico hace ver que el materialismo práctico y los resultados personales pueden lograrse más allá del color con que se defienda o promulgue.
Y sin embargo, a pesar de nuestra limitada información, imposibilidad económica de participar directamente en importantes eventos internacionales que periódicamente se realizan, o la dificultad de no dominar otros idiomas, nos cuesta involucramos para el intercambiando de experiencias por cualquier via, incluyendo Internet y observar que ha comenzado a gestarse a nivel mundial, un nuevo período de transformaciones. Y en ese sentido asumimos que,  si  los más débiles no participan desde la gestación de los cambios, los poderosos no solo no tendrán en cuenta nuestras aspiraciones, sino que impondrán condiciones que continuarán produciendo tensión social, desigualdades y el lucro de los más fuertes o hábiles.
Trabajando de buena fe y desarrollando la temática de Responsabilidad Social, como un desafío de vida, tenemos una alternativa para construir entre todos, asumiendo el inicio de un proceso que dependerá del grado de participación, involucramiento y tolerancia de los que ostentan el poder real y quienes abandonando viejos resentimientos, se sumen.
Y ello deberá asumirse no solo desde el control mutuo, sino con el aporte de cada uno, en proporción a su capacidad de gerenciar acciones, promoviendo con el ejemplo, la renuncia a privilegios, sobre bases de respeto, inclusión  y recuperación de valores, individuales y colectivos, que sirvan a la transformación del ideario de una “sociedad ordenada” por el de una “Comunidad Equilibrada”.
La Responsabilidad Social no es una nueva exigencia para el empresario sino un instrumento vital para  poder cumplir con su responsabilidad creciendo y obteniendo frutos de su emprendimiento. El no realizarla lo dejara atrapado entre la culpa, la indiferencia o el castigo catalizador mortífero que no le permitirá crecer.

                                                                          Marzo de 2018 - Buenos Aires – Argentina 
Dr. Gerardo Juara –
Adalberto Tadeo Steinfeld –
Para XIII Global Labour University Conference
Centro de Estudios de Economía del trabajo y sindicatos (CESIT)
Instituto de Economía – Universidad de Campinas (UNICAMP)


El MODELO SINDICAL. Resumen

El modelo socio-económico imperante, establece un ordenamiento donde se relega al hombre sociable, para sustituirlo por un individuo, clientelar, consumidor y recurso explotable, en un mercado que excluye protagonistas, según los intereses de ese mercado.
La protección y garantía de la vida y seguridad de las personas, están dados según el ego y tamaño de sus bienes  concentrados, con un ordenamiento estatal, que a su vez, le sirve y protege.
Muchos son los tentados a relegar viejos conceptos, donde el trabajo humano debía tener prioridad sobre cualquier pretensión de estar supeditado a un materialismo, controlado y/o administrado ya sea por el sector público, los privados o lo asociacional, mediante la estrategia de mediatizar, confundir, dividir e imponer.
Son pocos los trabajadores que poseen definida la diferencia entre trabajo y empleo, refugiándose o pretendiendo en el accionar sindical, la protección total, cuando el reconocimiento y las promesas no le llegan.
A través del trabajo el hombre crea, se desarrolla, se realiza, transformando la naturaleza en beneficio social, lo cual le es retribuido y le permite satisfacer sus necesidades y la de su familia.
Aquellos líderes sindicales que descubren la conjugación entre su visión, su desarrollo personal y las aspiraciones colectivas, aseguran el crecimiento institucional, construido sobre la base de confianza y personalismo que una masa de adherentes le va otorgando.
Pero también es fácil ver deformada esa cultura corporativa disfrazada de movilidad social ascendente individualista, con existencia de una militancia rentada y/o dependiente.
Desde el sindicalismo, debemos fomentar la participación y discusión masiva de los trabajadores para que surjan democráticamente dirigentes probos, honestos y éticamente ejemplares. Capaces de superar las tentaciones de un sistema capitalista corruptor y sin valores.
¿Por qué no forzar el cambio de modelo social desde nosotros mismos?  ¿Cómo adaptarnos a un mundo cambiante? ¿Cuánto nos diferenciamos de la mezquindad liberal y qué grado de solidaridad asumimos? ¿Quién y porque nos obligan a adoptar un tipo corporativo de organización, para  hacer frente y ser respetados en la confrontación? ¿En nuestras organizaciones, cuantas medidas aplicamos que combatan la desigualdad de género, la discriminación, el reconocimiento a capacidades diferentes, el derecho de los niños, promoción de la parentalidad de los varones implicando a los padres en el cuidado de los hijos y familiares directos enfermos y demás obligaciones familiares, acercamiento generacional, respeto de los adultos mayores, discapacidad, discriminación, participación en actividades de RSE (Balances Sociales, Códigos de Ética), control de costos y precios al público, calidad, eficiencia, buen servicio, etc..
La tecnología ha venido para quedarse. No destruirá el empleo propiamente dicho, pero sí colaborará en la desaparición de muchas actividades laborales actuales. Estamos ante la redefinición del "trabajo en nuevas actividades donde más de dos tercios del producto bruto mundial está ejercido por servicios, lo que implica mano de obra directa e intensiva y sólo un cuarto por la industria.
El factor diferenciador no es su acceso a las materias primas o a los recursos financieros, sino la aptitud de las personas para aplicar en forma innovadora y eficiente el capital intelectual. Conocimiento formado por información, análisis, interpretación, contexto y experiencia. Y ese diferencial es el que generará empleabilidad. Como así también insumos para la toma de desiciones.
¿Es propia o de las empresas la responsabilidad de reciclarse? ¿Cuál debe ser el rol de los gobiernos  para con los  puestos  en riesgo?
El mundo y las personas cambian y la transformación digital tecnológica, opera en cada directivo, con una transformación mental.
Hoy se han concentrado: los baby boommers, Generación X, Generación Y, Generación Z, Millennials y Generación I ó Smartphone, entre otras, con características propias y bien definidas y cambiante criterios, actitudes, modas y compromisos de las personas que componen los actuales grupos sociales y para los cuales se fijan muchas veces, apresuradamente, iguales objetivos de beneficios, políticas, capacitaciones, conductas internas y externas, dentro de las organizaciones.
Ello también se ve con claridad en su búsqueda y permanencia en los empleos de empresas que acrediten comunión con sus propios valores e ideales o por no adoptar posición expresa en ciertas temáticas, en especial sustentabilidad, diversidad, respeto, más allá de imponer condiciones de contratación, clima laboral, beneficios indirectos y compromisos y objetivos mutuos.
En unos años más, no habrá diferencia entre el mundo digital y el mundo físico, por eso se debe aprender a operar y gestionar en un contexto conectado y complementado.
El directivo debe lograr maximizar beneficios y minimizar riesgos durante el cambio, para acompañar a sus representados.
El gran reto ya no es tener acceso a la tecnología sino saber cómo adaptarla. Detectar qué se debe cambiar a nivel del modelo de actividad, optimizando los procesos para hacerlos más eficientes, seguros y fundamentalmente estables.
Debemos asumir que, donde trabajamos, somos socios y nuestra inversión de conocimientos y vida, está ligada al éxito o fracaso de una gestión, más allá del resultado económico.
Ser patrón no debe ser un privilegio, sino un compromiso en función social. “Es un deber hacer prosperar la empresa, pero no únicamente para ganar dinero. Hay que pensar en los hombres que en ella trabajan.
Deben ser aplicados con firme convicción los principios donde: “la dignidad del ser humano y su realización se toman del bien común, como fundamento de todo orden social, cultural, político y económico justo”.
Las organizaciones sindicales deben estar presente en el diseño de estrategias de formación, evaluando al mismo tiempo la incorporación de trabajadores excluidos analizando, combatiendo y remediando su porque.
No tiene sentido hoy ninguna construcción social si no sirve para la reafirmación de valores que conduzcan al hombre al reencuentro del disfrute público y colectivo de sus aspiraciones alcanzadas mediante el desarrollo de su talento y esfuerzo, garantizándole a generaciones futuras, la posibilidad de continuidad y crecimiento generacional.
Desde el sindicato, debemos buscar los mecanismos que permitan la participación, compromiso y distribución de esfuerzos y beneficios en los lugares de trabajo, previendo riesgos y consecuencias personales, colectivas y sociales.
Creación de valores individuales y colectivos que a través de su propio ejemplo de vida institucional, democrática y representativa, permita a partir de la libre participación, la confrontación de ideas, opiniones y objetivos que hagan al bien general y sana convivencia.
Concatenado con el accionar de otro tipo de organizaciones de la sociedad, conjuntamente con el sector empresario y el propio Estado, debe ser obligatorio contribuir al desarrollo local, nacional y regional, que permita a todos los habitantes, directa e indirectamente ligados a la actividad productiva o de servicio de diferentes tipos de empresas, un desarrollo armónico y digno.
Ejercicio y práctica de Responsabilidad Social, como compromiso e instrumento superador de una crisis casi terminal de ética, moral y valores que, en su corrección y mejoramiento institucional, serán pilares la recuperación del respeto público y aumento de adhesión de los genuinamente representados.

                                                                          Marzo de 2018 - Buenos Aires – Argentina 
Adalberto Tadeo Steinfeld – Sindicato Empleados de Comercio Zona Oeste
Dr. Gerardo Juara – Abogado

Para XIII Global Labour University Conference
Centro de Estudios de Economía del trabajo y sindicatos (CESIT)
Instituto de Economía – Universidad de Campinas (UNICAMP)

Carrefour Argentina
 Balances Sociales ignorados

La empresa CARREFOUR Argentina, ha procedido a presentar un Procedimiento Preventivo de Crisis de Empresa, (PPCE para técnicos y medios oficiales), como formalidad de denuncia a su dificultad para continuar con su actividad comercial habitual,  previendo consecuencias de todo tipo, en primera instancia en el plano laboral.
  Denuncia de crisis que podríamos suponer busca proceder, con el menor costo social y económico, a llevar adelante reducción/despidos de personal, eliminación de beneficios que por encima de la ley pudiera haber concedido, como asi tambien excenciones impositivas, moratorias particulares, créditos beneficiosos y/o subsidios especiales desde el Estado, y hasta renegociación de deuda con sus proveedores. Situaciones que con relativo aval de las dirigencias sindical, social y  política (llamese Ministerios Trabajo, Economia y Producción), dada la magnitud de su influencia, es lógico suponer que  fácilmente se consigue.
Pero mas allá de subjetivamente suponer intenciones ajenas, contubernios o mala fe, propongo analizar desde lo sindical, alternativas, errores y consecuencias que debiera servirnos para afrontar el conflicto actual y hacernos precavidos para futuras situaciones análogas,  productos de ciclos globales económicos/productivos o que con un gobierno de principios liberales, seguramente podría replicarse en otras empresas.
   En primer término, hubiera sido beneficioso reconocer la magnitud de la empresa y a partir de ello, recabar todo tipo de información exigiendo en forma conjunta con otras organizaciones sindicales y/o sociales, para luego analizar  sus obligaciones legales y aquellas asumidas voluntariamente en compromiso público de participación en aspectos de RSE (Responsabilidad Social Empresaria) temática que venimos pregonando en soledad institucional desde el 2004, cuando desde SEOCA, asumimos el compromiso político y económico de explorar nuevas corrientes de participación y aspectos internacionales que desde sindicatos de base nunca se habian explotado y que lenta pero inexorablemente se vienen incorporando paulatinamente.
Es cierto que se necesita una visión más amplia del rol de los sindicatos, que obliga a una permanente capacitación sin contaminarse de vicios ni profesionalizados ni burócráticos. Desprendimiento de la mezquindad de la dirigencia para compartir conocimiento e información que sirvan a la verdadera causa de los trabajadores y una vocasión de participación de los cuerpos orgánicos en busca de posicionamientos estructurales que haga del trabajo, el espacio de crecimiento y desarrollo sustentable por sobre todas las cosas de los hombres y mujeres que con su honesta labor diaría contribuyen a mejorar las condiciones de vida y la grandeza de sus paises.
Asi, debieramos organizarzos e instituir mecanismos que nos permitan, para lo cual aun estamos a tiempo, verificar el cumplimiento de aspectos que ya existen, han sido consensuados y reglamentados de diferentes maneras como:

1.- Entrega Anual de Balances Sociales obligatorios según art. 4º de la Ley 25.877 de Marzo/2004 y sus respectivos  Decretos Reglamentarios, con la siguiente información:
a) Balance general anual, cuenta de ganancias y pérdidas, notas complementarias cuadros anexos y memoria del ejercicio.
b) Estado y evolución económica y financiera de la empresa y del mercado en que actúa,
c) Incidencia del costo laboral.
d) Evolución de la masa salarial promedio. Su distribución según niveles y categorías.
e) Evolución de la dotación del personal y distribución del tiempo de trabajo.
f) Rotación del personal por edad y sexo.
g) Capacitación.
h) Personal efectivizado.
i) Régimen de pasantías y prácticas rentadas.
j) Estadísticas sobre accidentes de trabajo y enfermedades inculpables.
k) Tercerizaciones y subcontrataciones efectuadas.
l) Programas de innovación tecnológica y organizacional que impacten sobre la plantilla de personal o puedan involucrar modificación de condiciones de trabajo.
2.-  Exigir el cumplimiento de “Derecho a la Información” previsto para el momento de las negociaciones colectivas reglamentadas por el   Art. 4º inc. b) de la Ley 23.546 publicada en Marzo 2004 que obliga a
En la negociación colectiva entablada al nivel de la empresa el intercambio de información alcanzará, además, a las informaciones relativas a los siguientes temas:
I.  Situación económica de la empresa, del sector y del entorno en el que aquélla se desenvuelve.
II.  Costo laboral unitario.
III. Causales e indicadores de ausentismo.
IV. Innovaciones tecnológicas y organizacionales previstas.
V.  Organización, duración y distribución del tiempo de trabajo.
VI. Siniestralidad laboral y medidas de prevención.
VII. Planes y acciones en materia de formación profesional.

3.- Principios de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos.  Objetivos del Milenio y Agenda 2030 y Objetivos Desarrollo Sustentables (ODS) desde Pacto Social y PNUD.
ü    No utilizar la falta de protección de los Estados para evitar responsabilidades.
ü    Respetar los Derechos Humanos rectores en Naciones Unidas.
ü    Velar por no vulnerar los derechos de los demás y hacer frente a los impactos negativos.
ü    Diligencia debida para identificar, impedir y reducir su impacto negativo de sus conductas.
ü    Asumir la responsabilidad para impedir, o reducir los impactos negativos vinculados a sus operaciones o servicios derivados de sus operaciones comerciales, aunque no hayan contribuido directamente a esos impactos.
 
4.- Analizar globalmente en el país, el cumplimiento de la Declaración Tripartita OIT sobre Principios sobre
     Empresas Multinacionales y la Política Social sobre:
ü    Promoción del empleo
ü    Formación
ü    Condiciones de Trabajo
ü    Garantía de Seguridad y Salud
ü    Libertad Sindical
ü    Negociación Colectiva
Mediante encuestas anuales tipos, los Estados como así también las representaciones empresarias y de trabajadores, deben informar sobre incumplimiento para ser analizados en las Asambleas Anuales de OIT, de Ginebra.

5.- Por pertenecer la empresa a país desarrollado: Supervisar conductas de empresa conforme “Directrices OCDE para Empresas Multinacionales” en aspectos ligados a
ü    Derechos Humanos
ü    Empleo y Relaciones Laborales
ü    Medio Ambiente
ü    Lucha contra la corrupción
ü    Intereses de los consumidores
ü    Ciencia y tecnología
ü    Competencia
ü    Cuestiones Tributarias.
  El comité de Inversiones de la OCDE lleva a cabo tareas de supervisión y asesoramiento por sectores: Empresas e Industria (BIAC), Sociedad Civil (OECD) y Comité Consultivo Sindical (TUAC)
Los Estados adscriptos a la OCDE, tienen la responsabilidad de constituir Puntos Nacionales de Contactos (PNC) por lo general dependiente de la Cancillerías, para canalizar, resolver y/o derivar las reclamaciones y presuntos incumplimientos.

6.- Directrices de Responsabilidad Social ISO 26.000, organización internacional de normalización y estandarización y de la cual tuvimos el honor de participar en su discusión y elaboración desde 2006 a 2010, las cuales son de carácter voluntarias pero de imprescindible cumplimiento para aquellas empresas que asuman el compromiso de producir actividades, velando por no perjudicar a la sociedad que la circunda y al medio ambiente mediante aspectos de:
ü    Responsabilidad
ü    Trasparencia
ü    Conducta Ética y Anticorrupción
ü    Ejercicio activo del Dialogo Social
ü    Respeto a los intereses de las partes involucradas
ü    Respeto al Estado de Derecho
ü    Respeto a las normas de conductas internacionales
ü    Respeto a los Derechos Humanos

Y desde dichas acciones, mediante Balances Sociales periódicos, rendir cuentas de sus acciones comerciales y productivas en las siguientes materias fundamentales:
ü    Gobernanza de la organización. Valores y conductas.
ü    Derechos Humanos
ü    Derechos Laborales
ü    Medio Ambiente
ü    Practicas Justas de todas sus operaciones
ü    Asuntos y protección a los consumidores
ü    Participación y desarrollo con la comunidad circundante.

7.- Acuerdo UNI Global Union - Carrefour. Firmado en Francia en Agosto de 2015, entre el Pr54esidente y Director General de la empresa, Georges Plassat y UNI,  Federación Sindical Internacional, comprometiéndose a fomentar y promocionar el Dialogo Social, la Diversidad, Respeto a  Derechos Laborales Universales,  Resolución de Conflictos entre sus objetivos, las siguientes propuestas:

1.- Fomento de todo tipo de dialogo generando comités de participación.
2.- Promoción de la igualdad de género, destacando la atención a los hijos y la familia.
3.- Higiene y seguridad, promoviendo Comisiones y canalización de propuestas.
4.- Alcance y promoción en  proveedoras, Tercerizados, subcontratistas y franquiciados.
5.- Lucha contra la discriminación y promoción de la diversidad. Involucramiento en temas de   
     Discapacidad y Migrantes.
6.- Considerar obligaciones familiares también por parte del trabajador masculino.
7.-  Publicidad del acuerdo por tiendas en cada ámbito donde desarrolla actividades
 
              Como conclusión, y viendo que desde su sitio web, la empresa no publica información de Balances Sociales desde 2015, a pesar de su adhesión pública al Pacto Global de Argentina y PNDU, y su suscripción a cumplimentar las pautas de la Guía ISO 26.000,  podríamos  puntualizar  la necesidad de fijar una estrategia conjunta de:
a).- Exigir y analizar  por lo menos los últimos tres balances contables y cotejarlos con el cuerpo de delegados gremiales de cada sucursal.
b).- Desde nuestro derecho a la información, cotejar la verosimilitud de los Balances Sociales publicados.
c).- Solicitar a todas los organismos y entidades competentes, copia de la información que pudiera haber presentado la empresa y denuncia formal de los incumplimientos a saber:
              - Denuncia ante la sede nacional de Pacto Global PNDU, de la cual es miembro, sobre sus incumplimientos y posibles falsedades presentadas.
              - Denuncia ante OIT por medio de la Secretaría de Asuntos Internacionales de CGT para su difusión en la próxima Asamblea Anual, de Ginebra, como advertencia a organizaciones sindicales de otros países sobre incumplimientos y metodologías perjudiciales a los derechos incumplidos.
              - Por medio de Cancillería, denuncia ante el Punto Nacional de Contacto, para que se realicen gestiones diplomáticas  formales con su país de origen (Francia) y en la mesa ejecutiva de OCDE, cuya reunión anual, presidida por nuestro país, se halla próxima a realizarse en Buenos Aires.
              - Asambleas, charlas y comunicados, exponiendo públicamente cada uno de los incumplimientos y metodologías aplicadas, que perjudican y menosprecian la buena fe y el compromiso de Responsabilidad Social que dijera cumplir.

Morón, 11 de Abril de 2018.-
Adalberto Tadeo Steinfeld                                             
SEOCA Zona Oeste
Secretaria de Estudios, Estadística
y Asuntos Internacionales